Post-it - el invento es la historia de un fracaso


Arthur Fry, nacido en Minnesota en 1931, científico jubilado, creador para la empresa 3M de ese invento que hoy se fabrica y vende en más de cien países: el Post-It.

Spencer Silver, empleado de la misma empresa de Fry (3M viene de “Minnesota Minning and Manufacturing”), pretendía desarrollar un nuevo pegamento potente, con un resultado pésimo. El adhesivo no pegaba lo suficiente y acabó enterrado en algún armario al no encontrarle ningún uso posible. Unos años después Fry rescata ese adhesivo de forma curiosa. Cantaba en la coral de la Iglesia presbiteriana del norte, en North St. Paul, Minesota. Señalaba su libro de cánticos con pedacitos de papel para facilitar la búsqueda rápida de la canción adecuada en el momento oportuno. Los fragmentos de papel se volaban con el aire, o se caían al suelo, lo cual hacía pasar a este científico por leves y beatas penalidades. Según Fry:

No sé si fue debido al pesado sermón o a la inspiración divina pero mi mente comenzó a divagar y repentinamente pensé en un adhesivo que había sido descubierto varios años antes por otro científico de 3M: el doctor Spencer Silver.

Nada más salir del oficio religioso, Art comenzó a hacer marcapáginas a medida utilizando el polímero adhesivo de Silver, que inusualmente autoformaba pequeñas esferas del diámetro de una fibra de papel. Las esferas no se podían disolver ni mezclar, eran muy adhesivas individualmente pero en conjunto no pegaban con excesiva dureza. ¿Y qué utilidad podría tener un adhesivo que no pegue firmemente? Fry recordó que lo había despreciado y pensó que podría servir para conservarse en alguna página temporalmente en el libro de cánticos sin dejar marcas de las señales clásicas del adhesivo. Lo bautizó como:

Adhesivo provisionalmente permanente.

Y todos lo conocimos por su nombre comercial, ese “péguelo”, el Post-it®

Visto en: lagateradigital.com